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Zoco de Astronomía: Los planetas en verano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ángel R. López Sánchez   
Martes, 28 de Junio de 2016 11:53

Versión íntegra del artículo publicado el domingo 26 de junio de 2016 en el suplemento el Zoco de Diario Córdoba y dedicada a la fantástica labor que realizan mis compañeros y amigos astrónomos cordobeses. Artículo originariamente subido a Naukas.

Tres planetas destacan en el firmamento nocturno estos meses. Júpiter, Saturno y Marte continuarán siendo visibles durante todo el verano. Son fácilmente identificables incluso desde las ciudades, donde la contaminación lumínica es tan elevada que pocos otros astros se pueden ya divisar. Júpiter, el Rey de los Planetas, se encuentra en la constelación zodiacal de Leo. A primeras horas de la noche es el objeto blanquecino brillante que vemos en dirección sur. Mirando hacia el este, sobre la constelaciones zodiacales de Libra y del Escorpión que empiezan a alzarse sobre nosotros, están los planetas Saturno y Marte. Saturno brilla con un color amarillento y, aunque está ahora más brillante que en otras ocasiones, quizá no destaca tanto bajo ojos no acostumbrados a leer las estrellas. Todo lo contrario pasa con Marte: es claramente identificable como un punto muy brillante de color rojo intenso. Quizá el lector incluso lo ha observado estos días en el cielo vespertino y se ha preguntado qué podría ser ese lucero tan peculiar. Marte alcanzó su punto más cercano a la Tierra el pasado 29 de mayo, cuando se localizó a sólo 75.3 millones de kilómetros de nosotros, su encuentro más cercano en más de una década. Así se explica su intenso brillo actual.

La tecnología permite a los astrónomos aficionados obtener imágenes espectaculares de los planetas. Eso sí, no vale sólo tener un buen telescopio y una cámara digital decente, también hay que saber tratar las imágenes con programas específicos y tener “un poco de suerte” con las condiciones de la atmósfera. Estos conocimientos se ganan con la práctica y la dedicación. En Córdoba residen algunos de los mejores astrofotógrafos planetarios de España. Las imágenes que mostramos aquí justifican tal afirmación.


Visiones de los planetas Júpiter, Saturno y Marte desde Córdoba en primavera de 2016. Arriba izquierda se muestra una imagen de Júpiter obtenida por Juanma Roldán (Agrupación Astronómica de Córdoba) el 2 de abril con su telescopio de 20 centímetros (8 pulgadas). Arriba derecha se muestra una toma de Saturno conseguida el 5 de junio por Paco Bellido usando su telescopio de 24 centímetros (9 1/4 pulgadas). Las imágenes inferiores muestran varias tomas de Marte en los días de más acercamiento a la Tierra. La imagen inferior izquierda fue conseguida por Manolo Barco (Agrupación Astronómica de Córdoba) con su telescopio de 25 centímetros (10 pulgadas). Las otras tres imágenes de Marte las obtuvo Paco Bellido con el mismo equipo. Crédito: Juanma Roldán y Manolo Barco (Agrupación Astronómica de Córdoba) y Paco Bellido.

La toma de Júpiter fue obtenida el 2 de abril por Juanma Roldán (Agrupación Astronómica de Córdoba). Muestra no sólo las evidentes divisiones entre bandas oscuras y zonas claras de la atmósfera joviana, sino también estructuras en ellas. Cerca del limbo izquierdo un eminente manchón rojo nos indica la posición de la famosa tormenta de Júpiter, la “Gran Mancha Roja”. Más de dos planetas como la Tierra entrarían dentro de esta tormenta.

Por otro lado observar el planeta Saturno con un telescopio, incluso pequeño, puede proporcionar una de las mejores visiones para profesionales y profanos. Los anillos de Saturno destacan especialmente y han servido para designar a este planeta como “la Joya del Sistema Solar”. La toma que incluimos aquí, obtenida por Paco Bellido, muestra tanto los sutiles cambios de color sobre el planeta como el rasgo más importante en los anillos, la división de Cassini, que aparece como una banda oscura sobre ellos.

 
Artículo de Zoco de Astronomía publicado en Diario Córdoba el domingo 26 de junio de 2016.

Las imágenes inferiores muestran varias tomas de Marte en los días de máximo acercamiento a la Tierra a principio de mes. Hay que recordar que, a pesar de su brillo y fama, Marte es un planeta en el que cuesta ver los detalles de su superficie. Es un objeto pequeño y suele estar lejos de la Tierra, sólo en momentos como los actuales se pueden distinguir detalles claro sobre la superficie marciana. Los astrónomos cordobeses Manolo Barco (Agrupación Astronómica de Córdoba) y Paco Bellido han obtenido estupendas vistas del Planeta Rojo, donde se distinguen zonas rojas con otras más oscuras, e incluso zonas blanquecinas del hielo de los casquetes polares. Ahora que estamos comenzando el verano estas sensacionales imágenes planetarias nos invitan a sumergirnos en el apasionante mundo de la Astronomía.

Última actualización el Miércoles, 29 de Junio de 2016 08:58
 
Luna oculta a Sol PDF Imprimir E-mail
Escrito por Rafael Enríquez Centella   
Jueves, 21 de Abril de 2016 20:47

Luna oculta a Sol

En esta ocasión no voy a tratar la ciencia de este fenómeno tan sorprendente sino que me centraré en la belleza que encierra tratando de explicarla desde un punto de vista científico. Para ello me voy a basar en los conceptos que el escritor científico Jorge Wagensberg establece sobre la misma.

Dentro de la definición de belleza que establece el profesor Wagensberg destacan dos premisas que cumplen la gran mayoría de los fenómenos astronómicos: la armonía en el espacio y el ritmo en el tiempo. Podemos pensar en los innumerables sucesos astronómicos y llegaremos a la conclusión de que extendiéndonos en el espacio y a lo largo de la edad del Universo se dan estos dos preceptos indispensables, pero que no son los únicos.

La comprensión de los fenómenos nos lleva a un grado de satisfacción supremo, ya que penetramos en la belleza interna de todo cuanto nos ofrece el Cosmos. Esto explica la innata curiosidad y el afán del hombre por conocer y comprender cuanto la naturaleza nos esconde.

Centrándonos en los eclipses de Sol, cuya belleza cumple las premisas anteriores, podemos decir que aparece un nuevo condicionante: la ruptura de las normas que rigen el ritmo del tiempo y la armonía del espacio. La oscuridad en pleno día entraña una belleza singular  por su rareza.

Su imprevisibilidad en tiempos pasados dotaba a este fenómeno de la magia de lo inexplicable, haciendo que la falta de comprensión hiciera a los espectadores temerosos ante este suceso tan extraño. Hoy día y gracias al conocimiento científico este fenómeno es totalmente predecible y por tanto pierde esa aleatoriedad que mostraba en tiempos pasados. La búsqueda de respuestas al qué, al cómo, al cuándo y al porqué empujó al hombre a avanzar en el conocimiento y a dejar atrás supersticiones y temores.

La simetría es otra característica que aporta otro grado de belleza al fenómeno. Pensemos en la secuencia del mismo y la coincidencia de tamaños entre los dos astros vistos desde nuestro planeta. En el transcurso del tiempo la ocultación se va desarrollando con absoluta precisión geométrica, sólo el contorno irregular de la Luna nos deja ver esa maravilla a la que llamamos Perlas de Baily. Esta “imperfección” nos muestra otro grado de belleza inesperado de estética insuperable, volvemos a sorprendernos y dada la comprensión de lo visto volvemos a gozar del espectáculo de la luz que se escapa entre los resquicios del contorno irregular de nuestro satélite.

En el momento del eclipse no sólo influyen los aspectos astronómicos. Fenómenos climatológicos y circunstancias personales deben ser favorables para que el momento sea pleno y pase a nuestra experiencia como algo a recordar el resto de la vida, un momento único de belleza suprema.

No todo acaba en el instante vivido, hoy día podemos plasmar el espectáculo con una tecnología fotográfica al alcance de cualquiera. Esto hace posible alargar el bello momento y también disfrutar de lo captado en las fotografías. Un disfrutar más pausado que la vivencia pero no menos satisfactorio. Muchas fotos son obras de arte que no sólo satisfacen al creador sino que hacen compartir el gozo a cuantos las contemplen y hacerles partícipes de la experiencia. Como dice el profesor Wagensberg, es una necesidad de nuestra mente, gozar gracias a la belleza comprendida.

La variedad de matices que encontramos en las miles de fotografías captadas por los diferentes autores nos da otro grado de satisfacción. No hay dos eclipses iguales, las condiciones cambiantes y la mirada de cada autor nos libran de la rutina.

No podemos predecir qué pasará en el próximo eclipse aquí en nuestro mundo terrenal. Esta incertidumbre hace que deseemos su llegada con expectación y queramos vivirlo en directo, aunque sea sólo por su belleza. Allí nos veremos.

En recuerdo a Antonio del Toro, cuyo disfrute era contagioso cada vez que miraba los cielos.

Rafael Enríquez.

eclipse paco bellido