En los tres años que llevo observando el Sol a diario en H-alfa no había visto nada parecido. La enorme protuberancia en forma de seto alcanzaba una altura casi equivalente a la mitad de la distancia Tierra-Luna.



Por la tarde ya se había disipado y el Sol vuelve a estar tranquilo. Aunque se ha quedado con el corazón partío.

Más información en El beso en la Luna
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